La noche era un nido de caimanes

"inmaculada decepción"

Crees conocerme y no me conoces de nada.
No me conoces de nada.
Fui un figurante que pasó por tu vida
dejando una estela de malos presagios.

¡Antiguos violines destemplados!

No fui para ti nada más que un atisbo del infierno.
Un acantilado digno del suicida
un desperdicio de la humanidad
una piedra en tu zapato.

Fui hijo de una puta y un marinero errante
que pasó por tu vida un día
en que el sol no existía
y la noche era un nido de caimanes.

Pero en definitiva no somos tan distintos.
Estamos hechos del mismo espasmo
que hizo a la comadreja y al asno.
En definitiva no somos tan distintos.

Al final nada quedará, ni un atisbo de nada.
Nada quedará, ni la comadreja, ni el asno, ni tú ni yo.
La tierra será nuestra fosa común
y giraremos hasta perdernos.

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El señor González, Badoo y una ventana emergente


Puta que está wena la weona...
"inmaculada decepción"

El señor González, el mismo de: Esa gorda quiere pico, viene y me cuenta que un sobrino hace tiempo atrás le creó una cuenta en Badoo. Lo malo me dice, es que yo no entiendo mucho esa wea. Me cuenta: cada vez que dentro, me aparece siempre la misma mina. Puta que está wena la weona, siempre me pone el mismo mensaje, que quiere algo conmigo, que vive cerca de mi casa y que tendríamos que conocernos. Ayer fui al centro y me pareció verla ¡me miro con una mirá de caliente! Yo me hice el weon, estai más weon, mira si se llega a enterar mi señora quea la cagá.

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A divinis

"inmaculada decepción"

Dios vagaba a través del espacio
sin hacer una mierda.
Un día se le ocurrió la brillante idea
de ponerse a trabajar.

Creó los cielos y la tierra
y muchas cosas más.
Luego fruto de su esquizofrenia veloz,
tomó del barro más nauseabundo
diciendo: ¡Hágase un Hugo Vera Miranda!

Más tarde en un acto de infinita crueldad
y sin mediar consulta alguna,
me saca una costilla
y crea a esa perra.

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Mortalmente parecidos

Por: Nicolás Poblete

Presentación del libro Yo mi hermano en Punta Arenas, Chile. De izquierda a derecha: la profesora
Valeria González, el autor Juan Mihovilovich y el escritor y académico Oscar Barrientos.

“Ya venías maldecido desde el vientre”.
"inmaculada decepción"

Yo mi hermano, la última novela de Juan Mihovilovich, nos sumerge en una suerte de líquido amniótico donde se gesta la progenie monstruosa que parirá a dos hermanos que pueden ser uno pero que jamás empatan en sus expectativas. Yo mi hermano es una historia de suplantaciones y de una feroz pugna por la identidad perdida y deseada. Su estructura a dos (supuestas) voces, intercala narraciones entre paréntesis, donde se revela al hermano mayor criticado, un escritor misántropo y en proceso de fragmentación.

Sin embargo nada es claro en esta novela, pues desde el inicio se nos presenta una advertencia inicial que frustra la posible expectativa de linealidad, veracidad e incluso verosimilitud: “Yo sé que mi hermano escribirá por mí. Eso me tiene sin cuidado. El que deberá cuidarse es él”. En una incansable pasada de cuenta, la voz narrativa nos previene: “Este libro, si es que se le puede llamar así a esta sarta de falsedades que hará aparecer por mi boca o por mis sentidos o por la que, iluso el pobre, supone también mi desbocada imaginación”. De este modo, la voz fiscaliza su propia pretensión, a través de un lenguaje docto, bajo una luz semi burguesa, con referencias clásicas a la literatura y al arte (Ray Bradbury, Kafka, Lewis Carroll).

El malquisto hermano es propuesto como víctima de “ridículos pánicos escénicos” y ostenta una “personalidad perversa”. Vive aislado en un piso lleno de hormigas y plantas secas, y en un estado de disociación temporal, donde el gran esfuerzo consiste en ir “hacia atrás, hacia el comienzo, entonces”. Uno de los recuerdos destaca la escena en la que este perverso hermano le destroza un ojo al hijo de la vecina. Luego nos enteramos de cómo empuja a su hermano menor a un río congelado mientras sonríe sádicamente. De este modo se empieza a conformar una elusiva forma monstruosa: “Ya eras un pequeño monstruo pugnando por venir a destruir nuestro mundo”. Nos confiesa: “A esas alturas tenías diez años. Te vi y oí desde el útero materno confidenciándole atrocidades a una prima: yo no era hijo de mi madre. No. Mi padre había violado sin compasión a mi hermana y yo era el resultado”.

La (con)formación del monstruo viene anticipada: esta amalgama de hermandad traza el destino maldito que se le ha adjudicado: “Ya venías maldecido desde el vientre”. No es de extrañar, entonces, que los orígenes sean oscuros. Se dice que la madre es mayor que el padre por diez años, dato que se considera una señal para producir hijos defectuosos. Asimismo, la madre adopta las características de una bruja, pues tiene la capacidad de predecir el sexo de las guaguas de embarazadas. La madre se caracteriza por su “ladina astucia… y trazado de serpiente”. Por su parte, el (idealizado) padre es un policía que ha sido transferido de su puesto de trabajo, y se sugiere un asesinato (del cual sale impune). Así, padre policía y madre bruja (cuyo propio padre se ahorca en Chiloé), gestan su progenie monstruosa.

Difícil es escapar de la maldición: “La maldad se lleva en la sangre, se viene con ella y ella te lleva hasta la tumba”, confiesa. Así, la maledicencia y el permanente miedo de usurpación predatoria llenan las páginas de esta novela. Como en una narración de Beckett, donde una voz da cuenta de la opresión de un espacio desfamiliarizado, esta voz se abre paso a través del formato de la carta, su única comunicación con el mundo exterior, al nivel que se pregunta: “suponiendo que tal mundo exista y no sea otro ardid de mi imaginación”. Anclado a un pasado y a un resentimiento inmensurable, ya que depende monetariamente de su hermano mayor, la voz dominante ingresa en un espiral de alucinaciones, donde admite: “la existencia es solo un documental sobre uno mismo, escrito y filmado por otros”.

A medida que avanza la narración ambos hermanos comienzan a unificarse en un confuso juego competitivo y mentalmente perturbador que me recuerda a la relación endogámica que proyectara David Cronenberg en su filme “Mortalmente parecidos”, inspirada en Twins. La extrema novela de Bari Wood y Jack Geasland narra las estrambóticas vidas de dos gemelos doctores, unidos por increíbles obsesiones que los llevan a un precipicio de locuras, y a un final para el cual están destinados de manera catastrófica.

Yo mi hermano 
Juan Mihovilovich
Lom, 2015

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Tengan cuidado con esa chica

Supe que su coño ahora anda por Nebraska...
"inmaculada decepción"

Tengan cuidado con esa chica. De coño portátil y caderas de mimbre, nunca me la imaginé tan puta. La dejé instalada en mi casa de Oregón mientras estaba en Afganistán. Ella me robó mi amor, mi dinero y mis discos de Elvis Presley. Montaba fiestas en mi hogar con negros de dos metros. Paseaba en mi descapotable tomando champán con sus amantes de turno, yo mientras tanto, me encontraba en la trinchera defendiéndome de los putos afganos. Supe que su coño ahora anda por Nebraska, por Chicago, por Detroit. Sólo Dios sabe dónde habrá de aterrizar su entrepierna. Ni siquiera ella lo sabe. Tengan cuidado con esa chica.

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Esa noche duermo en Río Seco

Un boina negra del regimiento Pudeto...
"inmaculada decepción"

Estoy tomándome un chop en el Pub Colonial de la calle Errázuriz. La mentira de La vela de los siete Poderes no había funcionado. Un boina negra del regimiento Pudeto me había pillado saliendo de un motel con su mujer. Un ojo menos, tres costillas fisuradas y hematomas diversos. Estoy tomándome un chop en la barra. Viene una chica y me dice: yo te conozco a ti y tú no me conoces a mí. Linda manera de conocer una chica. Luego me explica aquello. Me invita con otro chop y a fumar un porro en su auto. Me dice que escribe y quiere publicar un libro. Que hace teatro y me invita a su casa. Cuando llegamos me presenta a sus padres, hermanos y conocidos. Me invita a su pieza en un segundo piso y nos vamos a la cama. Me dice que no metamos ruido. Al terminar dice que le gustaría mi opinión sobre su libro. Le digo: qué te parece si lo dejamos para mañana. Sonríe y me dice que bueno. Que para mañana. Esa noche duermo en Río Seco. Al otro día, temprano, vuelvo a Puerto Natales.

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La vela de Los Siete Poderes

Toda tu familia llegando al aeropuerto de Punta Arenas
"inmaculada decepción"

Todos mis recursos se habían caducados. Agotados. Estaba viviendo en una pequeña casita en la población Alfredo Lorca en Punta Arenas. No tenía nada. Ni luz, agua, ni gas, ni comida. Pero tienes una vela me dice Darío. Y qué mierda hago con una vela le pregunto. Pones un anuncio en El Pingüino y te dedicas a sacar la suerte. Me dice que Puerto Natales es tierra de emprendedores. Que aproveche le genética me dice. Lo hago. Pongo el anuncio. La vela de los siete Poderes.

Atención Punta Arenas: sólo por esta semana, el chamán Hugo Vera Miranda, directamente desde Puerto Natales, estará atendiendo en la Población Alfredo Lorca con La vela de Los Siete Poderes.

Me pongo un albornoz granate que me regaló una vieja meretriz de La Perla Negra y espero. Llega Judit, una dominicana que corta el aliento. Se enamoró de un jubilado croata que vive en un sector residencial. La consultante quiere retenerlo, hacerle un maleficio, casarse y heredar. Luego mandar a buscar a sus padres, sus tíos, primos y hermanos. Debo improvisar. Ganar dinero. Poner luz, agua, calefacción y comer.

Mija le digo. Todo aquello que quieras te será concedido. Lo más importante es creer. En eso consiste todo. Con la vela de los siete poderes, todo aquello que anhelas te será concedido. Un nuevo mundo se abrirá ante tus ojos. Con los jubilados esto funciona muy bien. Creer, nada más que creer y al cabo de una semana o dos, tendrás resultados admirables.

Tienes que soplar la vela sin apagarla. Quemar tu aliento en la vela y en ese instante, al soplar la vela, haces tu petición. Hazlo con toda convicción. Concéntrate y pide con toda tu alma dominicana. Visualiza al croata jubilado junto a ti, por ejemplo, comprando un auto en Zona Franca. Toda tu familia llegando al aeropuerto de Punta Arenas. Al jubilado croata muerto y tú ahí llorando junto al féretro.

Tienes que considerar que la vela, que esta vela, es ancestral, que viene de Egipto. Ellos lo utilizaban para hacer sus rituales y encomendarse a sus dioses que prontamente respondían a sus peticiones. Sirve para el amor, la salud, la prosperidad y para cualquier cosa que se te ocurra. En este momento la llama de la vela está inclinada a la derecha, eso significa que la vela está atenta a tu pedido, que te está escuchando. La vela está contigo lo mismo que la llama de la vela. La mitad de la vela, el lado de arriba de la vela, es positivo, la parte de abajo de la vela es negativo. Vemos que la parte de arriba de la vela está contigo y que la parte de abajo de la vela está mustia. O sea vamos bien. ¿Me entiendes? Mueve afirmativamente la cabeza.

Ahora bien, nos preguntamos, por cuántas manos pasó esta vela para llegar acá, ya viene con energía, algunas positivas, algunas negativas, y qué hacemos entonces para saber si esta vela cumple con los requisitos para las rogativas. Entonces, cuando llega a mis manos, la limpio en un ritual secreto que hago frente al Estrecho de Magallanes y que no puedo develar. Ahora quiero que te concentres una vez más. Que visualices. Que pongas tus manos sobre la vela. Que pidas con todo tu corazón. Con toda tu alma aquello que quieres. Así. ¡Con más fuerza! Así. Ya está.

Resultó: con lo que cobré puedo vivir un par de meses. Luego llegó más gente. Lo importante es creer. Nada más que eso. Creer. Creer en la vela. O en cualquier cosa semejante. Creer. Todo consiste en eso. Creer.

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Un lindo espectáculo de luna llena frente al mar

quiero que escuches a Klaus Nomi
"inmaculada decepción"

Acabo de chocar con un auto. Frente a Sotitos Bar. Acabo de chocar con un auto. El auto retrocede, y yo en mi bicicleta, choco con la mierda de auto. Es un Toyota. Se baja Hemingway y Lou Andreas Salomé del auto. Lou Andreas dice: pobre hombre, ¿se ha hecho daño? Lo podemos llevar a la Clínica Magallanes. Pobre hombre… que pobre hombre ni que mierda dice Hemingway. Debe ser un puto desocupado que quiere cobrar unos peniques. Un chocador profesional de Toyotas. Aparco mi bici, subo mis pantalones amarrados con cordones de zapatillas, me encomiendo a la Difunta Correa y le pego un cross a la mandíbula al puto Hemingway. Un lindo espectáculo de luna llena frente al mar. Llego tarde a la cita con mis amigos. Javier me dice: quiero que escuches a Klaus Nomi.

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