Itler para natalinos

Entro al Trébol de calle Bulnes y pido un trago en la barra. Luego me voy a una mesa al fondo. A mi lado, un grupo de cuatro natalinos borrachos. Borrachos no es el gentilicio de alguien que nació en Puerto Natales, aunque podría serlo. Natalino, sí es el correcto gentilicio de los habitantes de Puerto Natales. Bueno… nacer en cualquier lugar no es mérito ni orgullo, es producto de un inescrutable azar que tiene que ver con gónadas y lotería. Estando allí, al Borracho en Jefe que Comandaba la Mesa, le escucho decir: por eso cabros lo que yo digo es que Itler puta la wea le falto terminar lo que estaba haciendo la tarea le falto matar a millones de weones que andan por ahí le faltó tiempo y no sólo a esas mierdas de los judíos sino que a millones de mierdas que andan dando vueltas sin hacer naa en la vida cabros tullidos de mierda gente que hace rock ruido con sus bocinas en sus autos por eso cabros Itler era un capo que nunca fue comprendido y que alguna vez la historia se encargará de levantarle un monumento cabros Itler sabía too eso y fue matao injustamente mekaa ché le faltó tiempo y la historia sería otra cabros tanta gente pidiendo en la calle y esa wea y todas esas weonas con la falda corta pidiendo garrote noo esa wea no pasaría si Itler hubiese tenío tiempo para hacer su trabajo y la vida sería más justa cabros y los políticos se dejarían de hablar tantas weas y viviríamos en un mundo más calmao y justo si a Itler le hubiesen dejado hacer su trabajo cabros se lo dijo yo en cambio ha pasao a la historia como un weon malo es que no era malo Itler cabros quería una sociedad mejor y eso fue too sin toas esa mierdas de weones que no se les para.

Luego si gira hacía donde yo estaba y me pregunta: ¿Es así o no amigo? Levanto mi copa en forma de brindis y dice: Ve que el amigo también está de acuerdo. Me levanto pago y me voy.

[+/-] Read More...

Nos encontraremos en el viejo andén

El amor es la causa maldita de todos mis putos sufrimientos. El amor a una mujer. A un país. A un amigo. A Baudelaire. A la novela negra. Al viento. A Charlie Parker. El amor excesivo a todo lo que se me cruce por delante. Y sufro de puta madre por lo que amo o dejé de amar. Pero debo vivir siempre con amor. Y amar. Sobre todo amar. A la miga de pan. Al delfín. Al poema. A la nieve, al viento y a la tempestad de mi pobre corazón. Y sufro de amor por aquel que muere sin alcanzar la orilla de una libertad de mierda que no existe. Muero a cada instante por causas lejanas que me pertenecen. Y sufro y lloro y amo. Y muero por amor. Y no lo proclamo. No quiero tu voto. No soy nada. No ocuparé nunca un escaño para defenderte. Mi trinchera acaba en mí. Mi dolor es mi amor por ti. Mi hermano. Mi lejano. Mi desconocido. Te amo. Te entrego mi corazón. A ti. Que no te conozco. Un desamparado en el mar de la desdicha. Uno más igual que yo. Igual que yo. Te amo a ti que no tienes nada que ganar. Que no tiene nada que perder. Igual que yo que te tengo a ti. Te amo. Mi hermano. Mi igual. Mi hermano. Te amo. Nos encontraremos en el viejo andén rumbo a la infancia, con una maleta llena de buenos presagios. Te amo. Para siempre. Te amo.

[+/-] Read More...

Querido Roberto

A Roberto Godoy Pincheira.

En febrero del 2014 nos encontramos en un café de Punta Arenas. Todavía tenías fuerza y esperanza, aunque te comunicabas con un lápiz y un papel. En ese momento descubrimos que si movías los labios pausadamente, podía entenderte como si de veras me estuvieras conversando. Fue hermoso. Y hasta podíamos reírnos a ratos. Hablamos de ti, de tu trabajo de operario en la revisión técnica, de cómo tus compañeros te ayudaban cuando las cosas no andaban bien. Me dijiste que vivías solo. Ya no había mucha fuerza para el sexo y tus relaciones antiguas y variadas eran motivo de recuerdos graciosos, aunque presentes y reales. Imaginé tu soledad en una habitación y supuse que saldrías adelante, por esa fuerza interior que siempre te admiré. Eras capaz de jugarte por algo, lo que fuera, si de veras lo sentías. Como cuando asumiste tu rol de revolucionario en la época de transición democrática: el sistema te era ajeno, egoísta y perverso. La sociedad en la que vivías no era para ti, apenas sí eras parte de ella, porque se nace y se crece sin alternativas, salvo las que permanecen siempre indomables en el corazón. Y asumiste con estoicismo tu encarcelamiento en los años 90. Era parte del riesgo y lo sabías. No recuerdo que odiaras a alguien, salvo la falsedad y la impostura. Asociabas tu estirpe a la sangre mapuche y te involucraste en ello sintiéndolo a fondo. Y al hablar de esa tierra y su gente tus ojos brillaban. Lo indígena corría por tus venas y hasta es probable que hayas estado en los campos de Arauco antes de esta existencia. Al ir a dejarme en tu auto escuchamos a Pichi Malen, esa prodigiosa cantante aborigen. Yo no la conocía y quedé ensimismado. Sentimos su voz como un llamado milenario, una corriente de ríos ancestrales y de piñones cayendo de las araucarias. Era extrañamente bello: tú ya no podías expresarte, pero me enseñabas a conocerte a través de esa voz entrañable que se arrastraba por el espacio como si estuvieras en esas tierras indómitas que amabas. Recuerdo que en la despedida nos abrazamos y besaste mi calvicie en un gesto de fraternal complicidad. Nos reímos y te advertí que no siguieras hablando tanto. Como al rencontrarnos en febrero pasado, en Chillán. Te hallabas postrado en casa de tu hermana Clara y parecías un ser de otro mundo. Ya estabas en él, ciertamente. Me impresionó verte, pero no era tu declinación física lo importante, sino lo que traslucías en esa deformación sin misericordia que el cáncer produce: era una sensación de plenitud espiritual imposible de describir. Y de inmediato asocie tu apariencia física con un personaje de película que nacía anciano y terminaba siendo un niño. Tu eras el anciano que viajaba hacia atrás en el tiempo y descubrías los secretos de esta y otras vidas. Pero, eras también el niño sabio que en silencio esperaba su renacimiento. En ese mismo silencio tomaste mi mano derecha y la pusiste en tu corazón. Era tu forma de reconocimiento y de hacerme saber que ya no eras de este mundo. Tal vez nunca lo fuiste y pasaste por acá para enseñarnos a ser un poco mejores, más honestos, más auténticos, con todas tus imperfecciones y con todos nuestros defectos. Por eso quizás, decidiste ver el mar por última vez. Allí, postrado frente a las olas, debiste saber hacia dónde te dirigías y rodeado de quienes te quisieron vislumbraste el horizonte que a todos nos espera. Ahora estás allí. Ya iniciaste “el gran viaje” carente de esos bienes terrenales que nunca te importaron. Estarás abrazado a tu viejita y entendiendo al fin los “pecados” de la carne. Seguramente alguien te cantará en lengua mapuche y verás ese cielo que entre nosotros siempre intuiste. Ah, y con certeza absoluta emitirás tu grito de guerrero, ahora sí resonando por todo el universo.

Juan Mihovilovich
(18 marzo 2015 -10:00 am)

[+/-] Read More...

Punta Arenas

Estoy en Punta Arenas rumbo a la Feria de las pulgas. Allí puedes conseguir lo que te apetezca. Eso me dijeron. Un sillón de mimbre. Un casco nazi. Un pasaje a Saturno. La primera deposición de Cristo. Le pregunto a una señora parecida a mi madre si tiene el peor cigarrillo del mundo. El V8 Código 3. Prendo un cigarrillo y me encuentro con El Holandés. Le digo que ando buscando desde hace décadas el concierto de Otis Redding en Monterey, me dice que lo puedo encontrar en el local Condorito. Voy allí y lo encuentro. Pienso que en esta puta ciudad puedo encontrar lo que quiero, lo que se me cante las pelotas.

Al anochecer me encuentro en la plaza Muñoz Gamero. Estoy allí. Sentado. En bancas separadas veo a Guillermo, Javier y Darío. No nos hablamos. Somos amigos y no damos señales de serlo. Ninguna señal. No nos hablamos.Veo como a Guillermo se le separan las piernas de su cuerpo. Se dobla. Cae sobre la banca. Se dobla. Cae.Todo en cámara lenta. Luego pasa lo mismo con Javier. Más tarde ocurre con Darío. Yo no quiero aquello y salto de mi banca y me acurruco sobre el césped. Estoy aterrado. Aquello no puede estar ocurriendo. No es posible y lo es.

De pronto es de día y un sol nuevo brilla sobre el banco de la plaza Muñoz Gamero. Pasan colegiales, marinos y un grupo de turistas alemanes que besan la pata de un indio de bronce o de no sé qué. Veo a muchos japoneses con cámaras. Un señor jorobado y tartamudo me pregunta si quiero un ejemplar de La Prensa Austral. Y luego un pájaro. Veo un pájaro que se acerca. Que viene hacía mí. Que se viene acercando. A medida que se acerca aumenta su tamaño. Cada vez más grande. Cada vez más cerca. Enorme. Ya tiene el tamaño de un Airbus A300. Viene hacía mí. Estoy paralogizado. Maravillado. Es el fin. Se detiene sobre mi cabeza. Leo en el fuselaje del pájaro, Peyote Airlines. Luego sigue su marcha y se pierde rumbo a Barranco Amarillo.

Llego a casa. Ingeborg me pregunta cómo me fue. Le digo que bien. Que me gusta Punta Arenas. Que es una hermosa ciudad en donde puedes encontrar de todo. Sueño con elefantes amarillos, con un cielo naranjo y estrellas negras cubiertas de crema pastelera.

[+/-] Read More...

Ella estaba de vacaciones y se enteró por las noticias

Mi madre no tiene nada que ver. No tiene nada que ver en esto. Para nada. En absoluto. Soy un tipo grande y no consulto con mi madre mis asuntos. Para nada. No podría hacerlo. No soy hijo de mamá como algunos suponen. Para nada. Se dieron las circunstancias y eso fue todo. Soy un ser independiente. Completamente independiente. Hice lo mejor que pude cuando las circunstancias lo ameritaron. Incluso trabajando ad honorem. Trabajando ad honorem en un cargo en donde se administran 160 mil millones de pesos de presupuestos. ¿Quién podría hacerlo eso hoy en día? ¿Quién? ¡160 mil millones de pesos! ¿Quién? Yo. Yo lo hice. Ad Honorem. Para ayudar a mi madre y al país. Pero ya sabemos que los chilenos son chaqueteros. Tiran de la manga al que sube por su talento. Por su esfuerzo. Por su trabajo. Aquí se confundió lo privado con lo público. Mi madre no tenía nada que ver en el asunto. En los negocios de mi mujer. En mis negocios. Todo legal como ha quedado demostrado. Todo limpio sin mácula. Ella se enteró por las noticias. Estaba de vacaciones. Se enteró por las noticias. No sabía nada. Ya lo dije. Se dieron las circunstancias y eso fue todo. Quedó demostrado. Ella no sabía nada. Eso fue todo. Ella no sabía nada. Eso fue todo. Quedó demostrado. Ella estaba de vacaciones y se enteró por las noticias.

[+/-] Read More...

Me queda Brahms, un libro de Panero y media botella de whisky

Ya todas las chicas se fueron. No ha quedado ninguna. Salgo a la calle y compruebo que no ha quedado ninguna. Ahora llegaron otras chicas. Más altas. Más bellas. Más inteligentes. Mejores labios. Mejores tetas. Mejor culo. ¿Y adónde se fueron las que estaban? Un misterio. Se esfumaron. Para siempre. No están más. Y uno pasa ante las que llegaron como el perfecto hombre invisible. Un fantasma entre fantasmas. Un lemúrida de aquellos. No existes ya que también te fuiste. Desapareciste. Para siempre. Y uno se le da por hacer cabriolas. Se balancea en una cuerda floja. Sube el Everest. Saca mil conejos de la galera y nada. Te pones un jeans, una chupa de cuero negro y montas en tu 4x4 y ni una mierda. No existes. Acceso vedado. Tendrías que ser Primer Ministro y ni aun así. Nada. Ni un bagre en tu lienza. Cada día las chicas son más lindas y uno más viejo. Y así no se puede. Cuando debe pararse no se para y cuando no debe pararse tampoco se para. El otro día vino una chica de ahora y me dijo: yo a usted por algunos videos, lo hacía más viejo. Luego la vi perderse abrazada a mi hijo por la calle Valdivia con rumbo desconocido. Me queda Brahms, un libro de Panero y media botella de whisky. No debo pensar más en todo esto. Me abocaré a lo que tengo que hacer. Regar las plantas y escuchar The Ramones. Y a pensar que tendría que haber nacido en el 2050. Cuando las chicas serán más altas, más bellas, más inteligentes, etcétera.

[+/-] Read More...

Escucho una vieja canción que nadie escucha

Camino y nadie me ve. Escucho una vieja canción que nadie escucha. Leo un libro que nadie lee. Viajo en una carroza tirada por hienas enloquecidas en una avenida atestada de zombies. Y no es sueño ni metáfora. Recuerdo que esto ya lo había conversado con Félix Francisco Casanova. Estamos solos. Nadie nos salvará de la caída. Del derrumbe definitivo. Ni siquiera alguna mujer de caderas elásticas, ni el Papa ni el orgullo nuestro de cada día. Hemos venido a predicar la destrucción para reconstruir la dicha y hemos sido crucificados en el manantial de la bondad televisiva. De políticos y señoras de la bondad que nunca leyeron a Rimbaud. Que nunca sintieron el viento en sus almas. Que nunca entendieron el poder de la navaja. Ni siquiera nos dieron un minuto en su puto programa de destrucción masiva. Ni siquiera fuimos tocados por la varita mágica de un hada prodigiosa que entendiera al héroe. Viví entre gnomos y fui despreciado por holgazanes de turno. He vivido siempre danzando sobre la fogata encendida de comentarios asesinos. No tengo un lugar en donde estar a salvo de la mierda circundante. Pero algo tengo claro. No merezco vuestra aprobación. Ustedes no merecen mi desprecio. Yo solo quiero el olvido. Y lo tengo. Mucho antes de morir ya he sido olvidado. Mañana continuaré con mi carroza tirada por hienas enloquecidas. Sobre mi tumba el olvido. ¡Fuck you!

[+/-] Read More...

Esta noche me acostaré temprano

Esta noche me acostaré temprano. Un par de oraciones al Altísimo y a la cama. Nada de embriagarme con amigos. Esa vida de mierda se terminó. Nada de marihuana. Nada de leer a putos poetas malditos. Abdico de toda puta vorágine insustancial y nociva. Dejaré de follar a cuanta mujer se me presente por delante o por detrás. De partida solo lo haré con ella. Con mi mujer. Seré bueno esta noche. Mañana seré un hombre más bueno aún. Lo prometo. Lo juro. Mañana me ducharé temprano. Daré un beso a mis hijos y me iré al trabajo. Luego al mediodía volveré a casa. Le daré un beso a mi mujer. Acariciaré a mis hijos y seguiré siendo un hombre bueno. Por la tarde saldré del trabajo y llegaré a casa. Ella me esperará con jazmines en las manos. Su hermosa sonrisa presente y una canción de Bruno Mars. Hablaremos de mi trabajo. Me contará sus cosas. Todas interesantes. Veremos una película y nos iremos a la cama. Y al otro día lo mismo. Y al otro día lo mismo. Y al otro día lo mismo. Y así. Por siempre. Nos iremos de vacaciones. Volveremos. Luego nuevamente vacaciones. Luego nuevamente volveremos. Y así por siempre. Seremos felices. Respetados. Ejemplo de la Humanidad. ¡Esa es vida! Por siempre. ¡Esa es la vida!

[+/-] Read More...